Mundo de palabras

septiembre 10, 2006

Detalles Pocaterra

Filed under: Historias de papel — mundodepalabras @ 7:30 pm

Los testimonios de las víctimas revelaron que Freddy Rivero era el primero en violar. El trabajo detectivesco de Polimaracaibo determinó su modus operandi. El trío de hombres merodeaban los accesos a las universidades marabinas para captar a sus víctimas. Las dormían con éter y las sometían. Polimaracaibo, Policía Regional y el Cicpc buscan intensamente a un cuarto integrante de la banda del violador asesinado. Ángel Alberto Pocaterra Terranova, de 45 años, era el líder de una banda delictiva que se formó dentro de la Cárcel Nacional de Maracaibo. El trabajo que adelanta el departamento de investigación de Polimaracaibo reveló que Ángel Alberto Pocaterra, Freddy Rafael Rivero y Carlos Eduardo Pulgar Parra se conocieron dentro del centro penitenciario. La primera vez que Pocaterra piso una cárcel fue en diciembre de 1978, a sus 17 años. Entonces fue detenido por primera vez, luego de violar a una niña, de 13 años, a quien amenazó con matarla con una pistola de juguete. Tras pagar dos años de prisión regresó a sus andanzas a mediados de los ochenta. El Zulia se enfrentó con el terror en noviembre de 1984, cuando conoció sobre la noticia de que las calles marabinas eran recorridas por un psicópata responsable de la violación y asesinato de Blanca Zulay Dávila, una vendedora de apartamentos y estudiante universitaria. La asesinó el miércoles 14 de noviembre de 1984, en el apartamento 7B del edificio Ada Evelyn, ubicado en la calle 72, al norte de Maracaibo. Apenas ocho días después, Ángel Pocaterra fue trasladado a la sede de la extinta Policía Técnica Judicial, en Cecilio Acosta. Durante los interrogatorios, confesó que también había asesinado y violado a María del Carmen Fernández, una española, que encontraron muerta el 17 de junio de 1983, en el edificio Frailejón, ubicado en el sector Las Tarabas. Pocaterra estaba tras las rejas por segunda vez y en 1989 fue sentenciado a 30 años de prisión, por violación y homicidio intencional calificado en la ejecución del delito de hurto. Nació la banda En el 2000 recibiió un beneficio y un año después, reincidió y abusó sexualmente a otras dos mujeres, a una de ellas le robó algunas prendas de valor y un carro. El 3 de julio de ese mismo fue capturado y volvió a la cárcel tras confesar sus crímenes. Ese año el trío de delincuentes se encontró en Sabaneta. Freddy Rivero, de 29 años, ingresó a la Sabaneta por violar a su hijastra, de apenas cuatro años. Rivero es oriundo de Apure, llegó a Maracaibo a sus 17 años, cuando huía tras haber violado a una adolescente. Una fuente allegada a los cuerpos detectivescos explicó que, según sus compañeros de celda, los dos delincuentes “hicieron sangre” (se hicieron compinches) desde el momento que Pocaterra se enteró de las fechorías de Freddy, alias “El Perito”. Los presos, quienes por razones de seguridad pidieron permanecer en el anonimato, describieron la relación de los cómplices violadores como la de un maestro y su aprendiz. La pareja era conocida en el lugar, respetada por unos envidiada por otro. Tercer miembro Carlos Eduardo Pulgar Parra trabajó como custodio de la cárcel y —según la fuente— era conocido por hacerle favores a los reos. Allí nació la amistad. Pero Pulgar fue despedido por su relación de camaradería irregular con Pocaterra y Rivero. Pulgar comenzó a trabajar como chofer de un carro por puesto. Según el jefe de investigaciones de Polimaracaibo, Nestor Barroso, existen evidencias de que Pulgar era cómplice de ladrones de vehículos. “Él no robaba los carros, pero le pagaban para transportar a los delincuentes para realizar sus fechorías”, aseguró Barroso. Tras las rejas planearon el modus operandis que consideraron infalible, para cometer sus crímenes, que les fue efectivo por 14 meses. En septiembre del 2004 Rivero salió de Sabaneta, nueve meses después, el 25 de junio de 2005, Pocaterra salió en libertad plena. El trío estaba listo para sembrar el miedo y saciar sus bajos instintos. Doble vida Frente a su familia, Pocaterra se mostraba como un hombre trabajador y con el sueño de formar una cooperativa que diera la oportunidad de regenerarse. La realidad era otra. La investigación desprendió que los hombres comenzaron a delinquir un par de semanas luego que el líder de la banda salió Sabaneta. Las primeras violaciones las cometieron dentro del carro de Carlos Eduardo Parra. “Él conducía, pero presenciaba las vejaciones y participaba en la elaboración del plan. Es cómplice”, reveló el jefe de investigaciones de la policía municipal. El trío de hombres merodeaban los accesos a las universidades marabinas para captar a sus víctimas. En el parabrisas del vehículo, vehículo Malibú, rojo, placas BB9-71C, conducido por Pulgar, colocaban una identificación de las líneas que correspondían a la zona donde atacaban. Sus objetivos eran jóvenes estudiantes. Pocaterra y Rivero siempre iban en el asiento trasero y fingian ser un par de pasajeros. Cuando la víctima abordaba el vehículo le colocaban en la cara un pañuelo con éter, luego de que éstas se desmayaban la pasaban a la parte trasera, mientras Pulgar conducía a un sector solitario. Con unas tijeras el par de hombre cortaban poco a poco la vestimenta de la infortunada, luego les quitaban la ropa y abusaban sexualmente de ella. Tras saciar sus bajos instintos abandonaban la mujer en un paraje solitario. “Ese fue su proceder por muchos muchos meses. Las mujeres no denunciaban por temor y vergüenza y ellos continuaban en las calles. Atacanban un vez por semana”, explicó el funcionario. Los delincuentes fueron perfeccionando sus golpes. Guiados por los clasificados de la prensa los sujetos seleccionaban los locales en ventas, para atacar a las agentes inmobiliarias. “Escogían sitios apartados, llamaban a las inmobiliarias, Pocaterra hacía las citas y les advertía que iba a ir acompañado de su perito de confianza. Pocaterra tenía un total dominio de la palabra, para su condición era un hombre culto, capaz de rebatir cualquier argumento”, alegó el investigador. En mayo la banda de Pocaterra atacó en una oficina de inmobiliaria. Los hombres ingresaron a lugar y al percatarse de que sólo estaban dos mujeres y un par de niños procedieron a someterlas de inmediato. El testimonio de las víctimas expuesto ante las autoridades describe como los hombres pasaron de ser un par de sujetos gentiles y educados a unos monstruos. Rivero, sacó las armas y Pocaterra les dijo que hicieran lo que les pidieran o violarían a los niños, por el temor a que le hicieran daño a sus hijos, accedieron a todo. La pesadilla Pocaterra y sus cómplices, a finales de junio, comenzaron a atacar más de dos veces por semana. Ahora no se conformanban con atacar a las vendedoras de locales, decidieron acabar con la tranquilidad de agentes encargadas de negociar casa y apartamentos. El modus operandis era el mismo. Las sometían, Freddy las obligaba a hacerle sexo oral, luego las penetraba, mientras Pocaterra miraba y dirigía el acto. Eran sometidas a la segunda parte de la pesadilla, cuando el estimulante que Pocaterra ingería hacía efecto y eran violadas por segunda vez. Tras cometer el aberrante delito las mujeres eran amarradas, dando tiempo a que los violadores se alejaran del lugar y regresaran a sus guaridas. Los tres sujetos señalados por más de 12 víctimas fueron puestos tras las rejas. Pocaterra murió, pareciera que las mujeres pudieran dejar de ver su rostro en cada taxista o comprador de inmuebles. Sin embargo, fuentes allegadas a los cuerpos detectivescos revelaron que existe un cuarto miembro de la asociación delictiva recorriendo las calles marabinas.

septiembre 9, 2006

Primer caso de Pocaterra

Filed under: Historias de papel — mundodepalabras @ 7:50 am

La investigación por el asesinato y violación de Blanca Zulay Dávila, una vendedora de apartamentos y estudiante universitaria, reveló al Zulia la existencia en sus calles de un psicópata. El trágico hecho ocurrió la tarde del miércoles 14 de noviembre de 1984, en el apartamento B-7 del edificio Ada Evelyn, ubicado en la calle 72, al norte de Maracaibo. Las 14 heridas punzopenetrantes que recibió Blanca en el pecho, cuello y garganta indicaron a los investigadores que el homicida no era un delincuente común. Apenas ocho días después, Ángel Pocaterra era trasladado a la sede de la extinta Policía Técnica Judicial, en Cecilio Acosta. Durante los interrogatorios, Ángel Alberto confesó que también había asesinado y violado a María del Carmen Fernández, una española, que encontraron muerta el 17 de junio de 1983, en el edificio Frailejón, ubicado en el sector Las Tarabas. Fernández fue la primera víctima mortal de Pocaterra. A ella la contactó igual que a Blanca Zulay: ubicó unos apartamentos en venta en los clasificados del periódico, llamó al número telefónico y concretó una cita. En 1989 fue sentenciado a 30 años de prisión, por los delitos de violación y homicidio intencional calificado en la ejecución del delito de hurto. Sólo cumplió 22 años.

Muerte de Pocaterra 2da parte

Filed under: Historias de papel — mundodepalabras @ 7:46 am

Una veintena de internos del retén marabino lo atacó con puñales y objetos contundentes. Al igual que a su cómplice, Freddy Rivero, se presume que Ángel Pocaterra fue violado con un palo de escoba. “Ángel pagó sus culpas. Él quería ser un hombre mejor”, dijo ayer la esposa de Pocaterra, Marlene Viloria. El miércoles, el psicópata, declaró a PANORAMA: “No escogía a mis víctimas (…) no me arrepiento de nada”. El historial criminal del psicópata Ángel Pocaterra terminó ayer, poco después de las 6:00 am cuando más de 20 internos de El Marite lo golpearon con objetos contundentes, apuñalearon y decapitaron. Pocaterra, quien fue capturado el miércoles pasado en Apure, sólo estuvo en el retén (ubicado al noroeste de Maracaibo) ocho horas y media. Hasta ese centro penitenciario fue trasladado la noche del jueves, luego de rendir declaraciones en los tribunales penales. En los brazos recibió los primeros chuzazos, cuando iba a la llamada sala técnica, para dejar registrados sus datos. Los presos le quitaron la camisa y lo hirieron en el pecho y la espalda. Los reos se aupaban entre sí mientras continuaban el ataque. Un grupo de ellos lo sostuvo y con un puñal lo agredieron en el ojo izquierdo y, finalmente, lo degollaron. El cómplice de Pocaterra, Freddy Rivero, fue golpeado y se presume que fue violado —al igual que el psicópata— con un palo de escoba. Texto: Keila VílchezMás de 20 reclusos atacaron a Pocaterra cuando iba a salir para la sala técnica. El psicópata pidió, el jueves, estar en el pabellón B porque allí tenía a un compadre. El acompañante de Pocaterra, Freddy Rivero, también fue golpeado por los internos.

Según fuentes judiciales, se tenía previsto para ayer mismo el traslado de “El Perito” hasta la cárcel de Sabaneta. El Cicpc maneja como móvil de lo sucedido el ajuste de cuentas. Cinco de las víctimas del psicópata fueron hasta la morgue para hacer el reconocimiento postmórtem.

Ángel Alberto Pocaterra, de 45 años, murió ayer decapitado en el patio central del pabellón B, del centro de arrestos y detenciones preventivas El Marite, ubicado en la zona noroeste de Maracaibo.

El psicópata, que sólo tenía ocho horas y media dentro del recinto, fue hallado a las 6:30 de la mañana por los oficiales de seguridad interna.

Pero, media horas antes (6:00 de la mañana) se corrió el rumor, entre los reclusos, que al violador lo iban a sacar para la sala técnica a tomarle los datos personales que la noche del jueves no pudieron registrarle, pues ingresó a El Marite muy tarde.

Desde la celda número 13 junto con Freddy Rivero sacaron los reos a Pocaterra, aún casi dormido, con la misma ropa que lo capturaron en Apure, el pasado miércoles.

Más de 20 hombres desde el interior de la celda lo levantaron a empujones de la colchoneta. Una vez que el psicópata estaba en el patio central del pabellón los gritos y algarabía de los internos despertaron a los que aún dormían.

“Cuando los reclusos se percataron que a Pocaterra lo tenían que sacar a reseña para tomarle los datos personales, no lo dejaron salir”, precisó el jefe de seguridad externa del retén por la Policía Regional (PR), subinspector Manuel Navarro.

El ataque comenzó a las 6:15 de la mañana. Aún el sol no salía, y la intención de asesinar a Pocaterra no salía de la mente de los internos del pabellón B, que tienen por código de honor: violar o matar al preso que haga lo mismo en la calle.

Más de 20 hombres con chuzos de fabricación casera emprendieron la venganza contra quien confesó haber violado durante la primera quincena de agosto a seis mujeres.

Las primeras puñaladas que recibió Pocaterra alcanzaron sus extremidades superiores, con las que trató de cubrirse, sin embargo la rabia de los 20 internos era superior.

Los gritos de los demás reos alertaron a los fiscales de prevención de El Marite que algo fuera de lo común pasaba. “Eran gritos de apoyo y aliento a sus otros compañeros para que continuaran con lo que hacían”, dijo Navarro.

Luego de quitarle la camisa que llevaba puesta, color crema, los reos le propinaron las puñaladas en el pecho y espalda. Más de 40 heridas producidas por arma blanca se contabilizaron en el cuerpo de Pocaterra.

“El cadáver de Pocaterra tenía múltiples heridas cortantes y punzopenetrantes en su espalda, pecho y brazos porque en las extremidades inferiores no conseguimos lesiones”, informó el jefe del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) en la región, comisario Carlos Luna.

El ataque no terminaba allí. Con un puñal y mientras los demás lo sostenían uno de los reclusos le sacó el ojo derecho.

Sin cabeza

Del mismo modo que le sacaron el ojo, los presos cortaron la cabeza de Ángel Pocaterra. “Según unos reclusos más pasivos, el hombre fue decapitado y posteriormente la cabeza fue utilizada por los mismos internos como balón de fútbol”, aseguró el secretario de Seguridad y Defensa Ciudadana, comisario José Sánchez.

Cuando a las 6:30 de la mañana, los fiscales de prevención ingresaron al pabellón, la cabeza del psicópata estaba por un lado y el cadáver repleto de sangre tirado de medio lado en la pequeña acera del patio central.

Mientras Pocaterra era decapitado, los demás reclusos del pabellón B tomaron a Freddy Rivero, alias “El Perito”, su cómplice, y lo golpearon hasta que entraron los custodios.

“El Perito” presenció todo lo que le hicieron a su amigo y compañero de andanzas, que había pasado una día completo dentro de El Marite.

“Al acompañante de Pocaterra, Freddy Rivero, le propinaron muchos golpes en todo su cuerpo y se presume que haya sido violado al igual que Pocaterra, a quien supuestamente le introdujeron un palo de escoba por su ano”, dijo el director de la Policía Municipal de Maracaibo (Polimaracaibo), Nelson Acurero.

Rivero, cuando entraron los custodios, se aferró al cuello de uno de ellos para que los presos no lo agredieran más.

Sin embargo, el jefe del Cicpc-Zulia precisó que se le mandaron a practicar los exámenes respectivos para determinar esa posibilidad.

Según fuentes judiciales, se tenía previsto que “El Perito” fuera trasladado ayer mismo a la Cárcel Nacional de Maracaibo, para resguardarle su integridad física.

Pocaterra antes de ir para los tribunales, el pasado jueves, comentó a los oficiales de Polimaracaibo que él prefería que lo llevaran a la cárcel de Sabaneta, pues allí purgó su condena y conocía a los reos.

Sin embargo, una vez dentro de El Marite solicitó que los trasladaran hacia el pabellón B, donde estaba recluido un compadre de él, quien le iba a dar la “prote”, es decir, lo cuidaría mientras él permanecería allí.

Código del silencio

Los presos apenas entraron los custodios se retiraron del cadáver y se metieron a sus celdas. Nadie dice quién o quiénes fueron los que le dieron muerte. El código del silencio prevalece entre los 360 reos que están recluidos en las paredes del pabellón B.

El comisario Sánchez precisó que se le suministró al Cicpc una lista de todos los presos que están en esa área del retén.

El Cicpc maneja como móvil del hecho el ajuste de cuentas.

“Los presos no han dicho quién fue el que decapitó a Pocaterra porque para ellos eso es un código interno; sin embargo ya la Brigada contra Homicidios de este despacho comenzó la investigación y los interrogatorios para saber lo sucedido”, explicó el jefe del Cicpc-Zulia.

Reconocimiento

Cinco de las víctimas que Pocaterra violó y robó durante la primera quincena de agosto en Maracaibo fueron trasladadas hasta la morgue forense de la facultad de Medicina de LUZ para que hicieran el reconocimiento postmórtem del cuerpo.

Según informó una fuente judicial, las mujeres aseguraron que se trataba de la misma persona que semanas atrás se había hecho pasar por un supuesto comprador de sus viviendas junto con “El Perito”.

Ayer, en las afueras de la morgue, se recordaban las palabras de Acurero cuando se produjo la captura de Pocaterra: “El hombre que atemorizaba a las mujeres de Maracaibo está tras las rejas. Ya pueden dormir tranquilas”

El cuerpo de Ángel Pocaterra ingresó aproximadamente a las 9:00 de la mañana a la morgue, en medio de un tumulto de periodistas que 36 horas antes habían reseñado su detención por oficiales de Polimaracaibo y la Guardia Nacional en el poblado de Caramacate, ubicado en el estado Apure.

septiembre 8, 2006

Historia de Patricio y Soledad

Filed under: Historias de papel — mundodepalabras @ 2:25 pm

El ex novio de Soledad (19), la joven que ayer denunció públicamente que fue violada y atacada por una patota en la localidad de Del Viso, fue encontrado esta mañana ahorcado en un descampado de Pilar, según confirmaron fuentes policiales a Clarín.com. El chico tenía 25 años y no estaba imputado en la investigación, pero sí había sido identificado por la víctima como parte del grupo que abusó de ella. El joven, llamado Patricio Yagobe, se habría ahorcado con una sábana y su cuerpo apareció cerca de las 8 en un terreno vecino a una escuela, en el barrio Los Cachorros. Las fuentes explicaron que cerca del cadáver la policía encontró dos cartas: una dirigida a su ex novia y otra a la Justicia.

Otra versión indica que una de las dos cartas en realidad estaba dirigida a Soledad. Y la otra, había sido escrita por la propia joven. En la carta destinada a Soledad, Patricio aseguraría no haber participado en la violación. Ni él ni sus amigos, dos de ellos identificados y denunciados por la víctima. La otra, la carta que presuntamente estaba redactada por Soledad, contendría pruebas de cuán estaba enamorada ella de él. La Policía no brindó demasiados detalles hasta el momento, pero en principio una de las hipótesis sostiene que puede no haberse tratado de un suicidio. Parece, al menos hasta que avancen las pericias, sospechoso.

Soledad es una chica que ayer dio a conocer el drama sufrido por ella el pasado 20 de agosto. Estaba regresando a su casa luego de haber sido “sacada” de un boliche de Del Viso. Era de madrugada. Alguien la estaba siguiendo, se dio vuelta para ver quién era. Fue entonces cuando recibió un fuerte golpe en la cara y se desmayó. Al recobrar la conciencia estaba en la cama de un hospital con su cara llena de moretones y muy dolorida. Después, cuando habló con su familia, comprendió qué le había pasado: además de golpearla, la habían violado. Le pegaron con tanto salvajismo que corre el riesgo de perder la visión en su ojo derecho.

Ese día volvía de bailar de “Horus”, una disco que está también en Del Viso. Caminaba sola por la calle Valentín Gómez y a cinco cuadras de su casa se dio cuenta que un grupo la seguía. La golpearon en la cara y se desmayó. Pero antes de desvanecerse llegó a ver las caras de dos de los cinco atacantes. Los conocía del boliche, del barrio y además eran amigos de su ex novio. Pese a que las pericias concluyeron que la chica fue brutalmente golpeada y violada por más de una persona y que la víctima señaló a dos de sus atacantes, hasta ayer no había detenidos. La fiscal de Pilar, María del Carmen Gigante, pidió que detengan a dos sospechosos, pero el juez de San Isidro le denegó el pedido por falta de pruebas.

El ataque, dijeron ayer, tuvo olor a venganza. “La semana previa al ataque Sole cortó con su novio, que es conocido de los que la atacaron”, agregó Patricia, hermana de Soledad. Su ex novio se llamaba Patricio, y esta mañana apareció ahorcado detrás de un colegio en la localidad de Del Viso. Soledad lo había denunciado como parte del grupo que la golpeó y la violó aquel 20 de agosto. De todas maneras, no aparecía imputado en la causa. Otro de los presuntos atacantes es sobrino de un ex policía arrestado por el asalto al BankBoston de Pilar, cometido en diciembre de 2005, informó el Ministerio. Todavía no hay detenidos por el caso. Patricio dejó dos cartas: en una de ellas asegura que es inocente.

Muerte de Pocaterra

Filed under: Historias de papel — mundodepalabras @ 1:43 pm

El violador Ángel Pocaterra, quien fue capturado en el estado Apure el pasado miércoles y recluido ayer a las 9:25 de la noche en el retén El Marite, de Maracaibo, fue decapitado hoy por los reclusos de este centro penitenciario, pasadas las 6:15 am, indicaron fuentes policiales.

Pocaterra había sido recluido en una celda del pabellón B, de donde fue sacado a las 6:15 de la mañana para la respectiva reseña y, tras ser regresado a la celda por el custodio, pasaron 15 minutos en los cuales, indican las autoridades, fue atacado por la población penal.

Funcionarios de Polimaracaibo indicaron que el recluso presentó, además, no menos de 30 puñaladas e innumerables cortadas en todo su cuerpo. Se estima que participaron directamente en el linchamiento unos 10 reclusos, quienes aplicaron lo que internamente la población penal denomina “el código de honor”.

En este sentido, autoridades del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), informaron que en este momento se realizan los exámenes forenses al cadáver para determinar si hubo violación.

La información del deceso fue confirmada por el subcomisario Manuel Navarro, encargado de la custodia externa del penal y el comisario Carlos Luna, jefe del Cicpc en Zulia.


Biografía de Pocaterra

Filed under: Historias de papel — mundodepalabras @ 1:43 pm

Ángel Alberto Pocaterra nació el 7 de febrero de 1961, en casa de una parturienta, vecina y amiga de sus padres, Ángela Pocaterra y Luis Terranova, ubicada en el barrio Carmelo Urdaneta del sector Panamericamo, al final de la avenida La Limpia. Sus progenitores eran de nacionalidad ecuatoriana. Llegaron a Venezuela en la década de los 60 en busca de un mejor porvenir. El apellido de su padre, Luis Terranova, nunca fue utilizado por Ángel Alberto porque, según él, no era tan común entre los habitantes de Maracaibo. Sólo se hacía llamar Pocaterra. En diciembre de 1978, a sus 17 años, fue detenido por primera vez, luego de violar a una niña de 13 años, a quien amenazó con matarla con una pistola de juguete, en caso de que no cediera a sus bajas pasiones. Desde ese momento, el hombre de voz suave, pelo afro y ojos achinados, cumplió la primera de sus tantas aberraciones. Nunca se le conoció una profesión en particular, por un tiempo ayudó a su madre en un centro espiritista que había en su residencia. No ingería licor ni consumía ningún tipo de drogas. Lee textos de metafísica, cuyos autores preferidos eran Allan Kardec y Joaquín Trincado.

Captura de Pocaterra

Filed under: Historias de papel — mundodepalabras @ 1:42 pm

Las autoridades aseguran que los tres detenidos son responsables de las violaciones imputadas. Polimaracaibo ubicó a uno de los hombres por el rastreo de las llamadas. Pocaterra y Freddy Rivero fueron presentados ayer ante los tribunales. “Carlos (Pulgar) los transportaba y sabía lo que ellos hacían y dónde estaban. Varias veces presenció cómo violaban a sus víctimas”, reveló una fuente ligada a la investigación. “Soy, en parte, responsable de seis de las últimas violaciones que se me imputan y completamente culpable de las que ¡ya pagué!”, admitió antenoche Ángel Alberto Pocaterra Terranova, de 45 años, en exclusiva a PANORAMA. El hombre, quien fue capturado el pasado miércoles en horas de na noche, en Caramacate, población de Apure, declaró acerca de sus culpas. “Sé que debo pagar, soy irrecuperable. Me niego a pedir una llamada porque no tengo a quién llamar. A mi familia la perdí con todo esto y no conozco a nadie que me quiera defender. Denle la llamada a Freddy, para que hable con su esposa”, dijo el violador minutos antes de ser presentado ante los tribunales. Pocaterra fue trasladado ayer a la sede de los tribunales penales en compañía de Freddy Rivero, su cómplice, a las 2:00 de la tarde. La fiscal 6ª, Haidairy Molina, tenía la misión de presentarlo. El director de Polimaracaibo, Nelson Acurero, explicó que la investigación del caso se inició el miércoles 9 de agosto, cuando Ángel Alberto, en compañía de otro sujeto, intentó violar a tres mujeres en el interior del apartamento 7C del edificio Yaruani, ubicado en la avenida El Milagro. El par de hombres subió con la intención de comprarle el vehículo a la propietaria del inmueble, una vez que ingresaron al lugar sacaron una pistola y sometieron a la mujer, junto con una sobrina y la empleada de servicio. Las pesquisas comenzaron comparando el modus operandis de los sujetos con los datos registrados en el sistema de data del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalisticas (Cicpc). El rastreo arrojó que un hombre, llamado Ángel Pocaterra Terranova, cometió varios crímenes similares hace 22 años; pasó dos décadas en la cárcel y que se encontraba el libertad desde hacía 13 meses. Contactaron a la esposa del violador, quien negó conocer el paradero del criminal, pero bastó que revelara su número de cédula para que los funcionarios rastrearan los teléfonos celulares que habría adquirido recientemente. Búsqueda El 10 de agosto, al leer la prensa, Pocaterra se percató que la policía lo había identificado. Una hora después llamó a sus cómplices Freddy Rivero y Carlos Eduardo Pulgar Parra. Fue la primera comunicación rastreada. También llamó a su esposa para despedirse. Se citó con Rivero en el terminal de pasajeros de Maracaibo y a las 8:00 de la mañana de ese mismo día partieron a Valencia, con siete millones de bolívares en los bolsillos, producto del asalto a las víctimas del edificio Yaruani. “Estaban en Valencia. El dinero se les agotaba. Como Freddy hasta sus 17 años vivió en Apure y tuvo que huir a Maracaibo tras cometer su primera violación, le dijo a Pocaterra que se marcharan hasta un caserío apartado donde residía una tía que los podía ocultar”, reveló un funcionario policial. Según el registro de llamadas permanecieron en la capital de Carabobo hasta el 16 de agosto. Partieron en un expreso hasta San Fernando de Apure, donde durmieron una noche. Por la mañana tomaron un carro por puesto a la entrada de Caramacate. Caminaron durante una hora y 45 minutos por un camino de tierra, rodeados de llanuras, hasta llegar a la casa de la tía de Freddy. Mantenían contacto con Carlos Eduardo Pulgar, quien los mantenía al tanto sobre sus familias y de las noticias que publicaban los medios regionales sobre ellos. Dos semanas después, Freddy Rivero se convenció de que sólo buscaban a Pocaterra y decidió regresar a Maracaibo. “La comisión pasó 10 días en Apure, contactamos a familiares lejanos de Freddy, quienes fueron los que nos aportaron los datos para dar con él en La Curva de Molina. Freddy era el ayudante que freía las empanadas en el negocio de Pocaterra y su esposa, ubicado frente a la cárcel de Sabaneta”, reveló la fuente. La captura de Rivero se produjo el pasado miércoles a las 10:30 de la mañana, en el sector La Curva de Molina, al final de la avenida La Limpia, fue detenido por una comisión mixta, integrada por Polimaracaibo y efectivos del Gaes de la GN. El hombre fue trasladado hasta la sede de Polimaracaibo de la Vereda del Lago. Luego de un intenso interrogatorio, el compinche de Pocaterra reveló el lugar exacto donde se encontraba el violador. De inmediato la comisión mixta se trasladó vía aérea hasta Caramacate, en Apure. “Llegamos al sitio a las 5:00 de la tarde. Cuando vio el entrompe salió por la parte trasera de la humilde casa y corrió, pero al verse rodeado volteó y colocó sus manos para que le colocáramos las esposas”, relató el jefe de investigaciones de Polimaracaibo, Nelson Barroso, quien actuó junto al Gaes en la captura. Media hora después abordaron una avioneta y volaron con el violador hasta Maracaibo, donde aterrizaron a las 7:30 de la noche. Al pisar tierras marabinas, en exclusiva a PANORAMA, Pocaterra expresó: “No tengo que pedirle perdón a nadie por nada. Como recuerdo a mi hijo, recuerdo el rostro de las mujeres muertas por las que pagué cárcel. Forman parte de mi vida”. Trío de delincuentes El comisario jefe de investigaciones de Polimaracaibo aseguró que las investigaciones determinaron que Ángel Alberto Pocaterra Terranova, Freddy Rivero y Carlos Eduardo Pulgar Parra son culpables de diversos delitos en diferentes grados. “Carlos los transportaba y sabía lo que ellos hacían y dónde estaban. Varias veces presenció cómo violaban a sus víctimas”, dijo una fuente allegada a la investigación. “Yo soy culpable de los crímenes que la justicia me pueda probar. No siento pena, no sé porqué hago las cosas. Ya no tengo a nadie, no me importa lo que me pase”, dijo Pocaterra. Al cierre de esta edición se esperaba el resultado de la audiencia de presentación, que se realizó ante el Tribunal Quinto de Control de la Circunscripción Judicial del estado Zulia.

agosto 23, 2006

Historia de Dutroux (continuación)

Filed under: Historias de papel — mundodepalabras @ 9:10 pm

El monstruo Marc Dutroux, el hombre más odiado de Bélgica, especializado en el secuestro y tortura de niñas y adolescentes, no tiene categoría mental para aspirar al Premio Moriarty, pero si es cierto lo que dice, que obedecía órdenes de un círculo de hombres poderosos, éstos, que aún permanecen en la sombra, sí que podrían ser candidatos al premio.

El caso podría ser similar al de las muchachas de Ciudad Juárez, aunque a modesta escala europea. Los hipotéticos sádicos belgas, carentes del apoyo paraoficial y mafioso con que cuentan los americanos, no dispondrían de un suministro tan masivo de víctimas y dependerían para aprovisionarse de gente como Dutroux, que ahora comparece a juicio acusado de secuestro, violación y tortura de seis menores y del asesinato de cuatro de ellas, que murieron en cautiverio. Dos fueron ejecutadas por sus intentos de fugas (eran las mayores); otras dos, ambas de ocho años, murieron de hambre y sed mientras Dutroux estaba preso por un ajuste de cuentas. Su mujer no se atrevió a llevarles alimentos y las dejó morir.
Precisamente sobre su mujer, Michelle Martin, ha cargado Dutroux la mayor parte de la culpa. Y también sobre otro de los acusados, Michel Nihoul, hombre de turbios negocios y traficante de droga, que asegura que fue quien le encargó los secuestros. Según esto, Nihoul sería el contacto con una red sádicopederasta secreta, de la que Dutroux siempre habla, pero sin dar más explicaciones.
Nihoul, como era de esperar, lo niega todo. Sólo admite haber abastecido de droga a Dutroux y a su amigo Michel Lelièvre, el cuarto acusado en este proceso infernal.

Michelle Martin

Por su parte, Michelle Martin, la ya ex esposa, asegura ser una mujer maltratada y atemorizada, que compartía a Marc Dutroux con otras amantes y no se atrevía a desobedecerle. “Entrar en el mundo de Marc Dutroux es como entrar en una secta”, ha dicho.
Reconoce haber dejado morir de hambre a las dos niñas de ocho años, pero antes del juicio negaba haber visto a ninguna de las víctimas, a pesar de que su marido la mantenía informada de sus fechorías. Ahora, en cambio, admite que le ayudó a filmar algunas de sus violaciones. El cuarto acusado, Michel Lelièvre, culpa de todo a la heroína y el éxtasis, que le nublaban la mente y le obligaban a secuestrar niñas para una red mafiosa a cambio de dinero o de drogas.Hasta ahora, lo más sensacional del juicio ha sido la declaración de Sabine Dardenne, una de las dos supervivientes de los secuestros, que tenía 12 años cuando

Sabine con 12 años

cayó en poder de Dutroux y pasó 80 días desnuda y encadenada, sufriendo violaciones desde el primer día. Asegura que Dutroux le dijo que en realidad le estaba salvando la vida, porque “su jefe” quería matarla. Además, le hizo creer que sus padres no querían pagar el supuesto rescate pedido por ella. Ella escribía cartas a su familia, que la policía encontró después debajo de una alfombra. Cuando Sabine le pidió una amiga para tener compañía, Dutroux secuestró a Laetitia Delhez, de 14 años, a la que sometió al mismo tratamiento. Ambas fueron rescatadas por la policía seis días después, gracias a que un amigo de Laetitia logró tomar el número de la matrícula de Dutroux casi completo.
Dutroux se levantó del banquillo para decir que lamentaba el daño causado. “Váyase al infierno”, le replicó Sabine.

Desde su comienzo, el caso ha estado rodeado de escándalos por la deficiente actuación policial y judicial. Numerosas pruebas han desaparecido. No falta quien afirma que Dutroux contó con protección. En 1998 logró fugarse durante unas horas y su fuga ocasionó la dimisión del jefe de policía y los ministros de Interior y Justicia. Ahora es uno de los presos más vigilados de Europa, y en su celda se enciende la luz cada siete minutos y medio para comprobar que sigue ahí y que está vivo.

Dutroux, que ahora tiene 47 años y siempre vivió de la delincuencia, inició su carrera de violador en 1983 y fue condenado a 13 años de cárcel por cinco secuestros y violaciones. Salió de prisión en 1992 y en 1995 emprendió una nueva serie de crímenes, que ahora asegura que fueron encargados. Por la misma época mató a uno de sus cómplices, Bernard Weinstein. Un dato podría apoyar su historia: siempre ha manejado grandes sumas de dinero y cuando fue detenido en 1996 tenía veinte cuentas bancarias. No parece que

Historia de Dutroux

Filed under: Historias de papel — mundodepalabras @ 9:07 pm

El jurado popular y los jueces del Tribunal de Justicia de Arlon, al sudeste de Bélgica, han condenado al pederasta Marc Dutroux a cadena perpetua sin atenuantes. Cumplirá prisión de por vida por una serie de secuestros, violaciones y asesinatos de niñas y adolescentes belgas cometidos entre junio de 1995 y agosto de 1996.Dutroux fue declarado culpable el pasado jueves de haber asesinado a tres personas: las jóvenes An Marchal, de 17 años, y Eefje Lambrecks, de 19, y a su cómplice francés, Bernard Weinstein.

Además, se le consideró culpable del secuestro, reclusión y violación de las niñas Julie Lejeune y Mélissa Russo, ambas de ocho años.

También de la reclusión y violación de An, Eefje y de las supervivientes Sabine Dardenne, que en el momento de los hechos tenían 12 años, y Laetitia Delhez, de 14.

También es culpable de la violación de las chicas eslovacas Yancka y Eva Mackova, y Henrietta Palusova.

Lo único que queda por investigar en el caso Dutroux, es el llamado “dossier bis”, que incluye una serie de indicios que no han podido conectarse con el sumario principal después de todos estos años de instrucción.

La ex mujer del pederasta, Michelle Martin, ha sido condenada a 30 años de cárcel y su “secuaz” Michel Lelièvre a 25 años, mientras que el estafador bruselés Michel Nihoul ha sido condenado a cinco años de cárcel por haber dirigido una red de tráfico de estupefacientes en el marco de una asociación de malhechores a la que pertenecía el propio Marc Dutroux.

Las penas coinciden con las que había exigido la Fiscalía federal, excepto la del empresario Nihoul, que ha sido reducida a 5 años por la existencia de circunstancias atenuantes, en lugar del mínimo de diez años pedidos por el fiscal Michel Bourlet.

Por lo que respecta a Dutroux, la cadena perpetua, que en la práctica significa la reclusión por un plazo entre 25 y 30 años, se ve reforzada por una puesta a disposición de las autoridades, lo que permitiría, en teoría, prolongar la estancia en prisión del condenado por otros 10 años más cuando acabara la pena y si no hubiera perspectiva de reinserción en la sociedad.

Según el jurado, compuesto por 8 mujeres y 4 hombres, Dutroux no fue un pervertido solitario, sino el líder de una banda que secuestraba y encerraba a niñas, sí como miembro de un grupo criminal que traficaba con drogas, personas, documentos falsos y matrículas.

Con estas sentencias acaba el juicio ante jurado popular más largo de la historia judicial belga y sus ciudadanos finalmente podrán poner punto final a una época negra de la historia de este país

Historia de Michel Fourniret

Filed under: Historias de papel — mundodepalabras @ 9:05 pm

El nuevo escándalo de pederastia destapado en Bélgica tras la confesión de seis asesinatos de menores por el francés Michel Fourniret ha creado una gran conmoción social en el país, no sólo por la gravedad de los hechos, sino por las numerosas similitudes de este caso con el de Marc Dutroux.Fourniret fue el primero en compararse con el pederasta y asesino belga, condenado a cadena perpetua hace escasos días, cuando atemorizó a su última víctima, Marie-Asuncion Kirombo, de 13 años, diciéndole que “era peor” que Dutroux.La pequeña, que logró escapar del vehículo en que fue atada de pies y manos por Fourniret después de secuestrarla en la localidad de Dinant (sur del país), fue quien propició la detención del francés al acudir a la Policía, al día siguiente de los hechos, el 26 de junio de 2003.

Los datos que ha ido divulgando la prensa belga sobre el escándalo han puesto de manifiesto varias coincidencias entre el presunto pederasta francés y el belga.

El vehículo, la zona, las armas…

La primera de ellas es que tanto Dutroux como Fourniret actuaban con un vehículo similar, una furgoneta blanca de fabricación francesa, con la salvedad de que eran de distinta marca.

Uno y otro actuaron asimismo en regiones colindantes de Francia y Bélgica y probablemente recorrieran las mismas carreteras en busca de sus víctimas.

En opinión de los psiquiatras, tanto Dutroux como Fourniret son de “gran peligrosidad“, aunque destacan en el caso del francés una mayor posibilidad de reincidencia, señala el diario ‘La Derniere Heure’.

Fourniret, al igual que Dutroux no se limitó a ser un pederasta, sino que ambos comerciaron con armas.

Ambos compraron diversas propiedades inmobiliarias, incluso en localidades con nombres parecidos como la elegida por el del belga, Sars-la-Buisiere, y la del francés, Sart-Custinne.

En el mismo pueblo

En el sumario del ‘caso Dutroux’ hay asimismo constancia de que el pederasta pasó por el pueblo belga donde vivía el francés desde 1990, y efectuó una llamada desde la estación tras secuestrar a Laetitia Delhez, la última joven que raptó en 1996.

Incluso el cuarto condenado del ‘caso Dutroux’, el empresario y traficante belga Michel Nihoul, condenado a cinco años de prisión, tenía una casa de campo cerca de la de Fourniret.

Después de ser detenidos, y una vez fueron investigadas sus cuentas bancarias, se comprobó que, a pesar de que Dutroux era electricista y Fourniret guarda forestal, ambos tenían grandes sumas de dinero de procedencia desconocida.

Si a Dutroux, después de ser detenido le fue descubierta una cuenta bancaria en Luxemburgo y movimientos a su nombre en una segunda con cantidades superiores incluso a los 100.000 euros, al francés la Policía le localizó una con más de 200.000 euros al día siguiente de ser detenido en el sur de Bélgica.

Con sus esposas en prisión

En ambos casos llama la atención otra similitud como es el hecho de que Dutroux y su ex esposa Michelle Martin se casaran en la cárcel, mientras que Fourniret y su mujer, Monique Olivier se conocieron en prisión, cuando él cumplía pena en el centro penitenciario francés de Fleury-Mérogis, donde ella era asistente social.

Un nombre propio, Michel, tanto en masculino como en femenino, destaca también como una similitud en ambos asuntos, ya que además de ser el del guarda forestal francés, también lo es de la ex esposa de Dutroux, Michelle Martin, y de los otros dos cómplices condenados en el célebre proceso belga, Michel Lelievre y Michel Nihoul.

Página siguiente »

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.