Una veintena de internos del retén marabino lo atacó con puñales y objetos contundentes. Al igual que a su cómplice, Freddy Rivero, se presume que Ángel Pocaterra fue violado con un palo de escoba. “Ángel pagó sus culpas. Él quería ser un hombre mejor”, dijo ayer la esposa de Pocaterra, Marlene Viloria. El miércoles, el psicópata, declaró a PANORAMA: “No escogía a mis víctimas (…) no me arrepiento de nada”. El historial criminal del psicópata Ángel Pocaterra terminó ayer, poco después de las 6:00 am cuando más de 20 internos de El Marite lo golpearon con objetos contundentes, apuñalearon y decapitaron. Pocaterra, quien fue capturado el miércoles pasado en Apure, sólo estuvo en el retén (ubicado al noroeste de Maracaibo) ocho horas y media. Hasta ese centro penitenciario fue trasladado la noche del jueves, luego de rendir declaraciones en los tribunales penales. En los brazos recibió los primeros chuzazos, cuando iba a la llamada sala técnica, para dejar registrados sus datos. Los presos le quitaron la camisa y lo hirieron en el pecho y la espalda. Los reos se aupaban entre sí mientras continuaban el ataque. Un grupo de ellos lo sostuvo y con un puñal lo agredieron en el ojo izquierdo y, finalmente, lo degollaron. El cómplice de Pocaterra, Freddy Rivero, fue golpeado y se presume que fue violado —al igual que el psicópata— con un palo de escoba. Texto: Keila VílchezMás de 20 reclusos atacaron a Pocaterra cuando iba a salir para la sala técnica. El psicópata pidió, el jueves, estar en el pabellón B porque allí tenía a un compadre. El acompañante de Pocaterra, Freddy Rivero, también fue golpeado por los internos.
Según fuentes judiciales, se tenía previsto para ayer mismo el traslado de “El Perito” hasta la cárcel de Sabaneta. El Cicpc maneja como móvil de lo sucedido el ajuste de cuentas. Cinco de las víctimas del psicópata fueron hasta la morgue para hacer el reconocimiento postmórtem.
Ángel Alberto Pocaterra, de 45 años, murió ayer decapitado en el patio central del pabellón B, del centro de arrestos y detenciones preventivas El Marite, ubicado en la zona noroeste de Maracaibo.
El psicópata, que sólo tenía ocho horas y media dentro del recinto, fue hallado a las 6:30 de la mañana por los oficiales de seguridad interna.
Pero, media horas antes (6:00 de la mañana) se corrió el rumor, entre los reclusos, que al violador lo iban a sacar para la sala técnica a tomarle los datos personales que la noche del jueves no pudieron registrarle, pues ingresó a El Marite muy tarde.
Desde la celda número 13 junto con Freddy Rivero sacaron los reos a Pocaterra, aún casi dormido, con la misma ropa que lo capturaron en Apure, el pasado miércoles.
Más de 20 hombres desde el interior de la celda lo levantaron a empujones de la colchoneta. Una vez que el psicópata estaba en el patio central del pabellón los gritos y algarabía de los internos despertaron a los que aún dormían.
“Cuando los reclusos se percataron que a Pocaterra lo tenían que sacar a reseña para tomarle los datos personales, no lo dejaron salir”, precisó el jefe de seguridad externa del retén por la Policía Regional (PR), subinspector Manuel Navarro.
El ataque comenzó a las 6:15 de la mañana. Aún el sol no salía, y la intención de asesinar a Pocaterra no salía de la mente de los internos del pabellón B, que tienen por código de honor: violar o matar al preso que haga lo mismo en la calle.
Más de 20 hombres con chuzos de fabricación casera emprendieron la venganza contra quien confesó haber violado durante la primera quincena de agosto a seis mujeres.
Las primeras puñaladas que recibió Pocaterra alcanzaron sus extremidades superiores, con las que trató de cubrirse, sin embargo la rabia de los 20 internos era superior.
Los gritos de los demás reos alertaron a los fiscales de prevención de El Marite que algo fuera de lo común pasaba. “Eran gritos de apoyo y aliento a sus otros compañeros para que continuaran con lo que hacían”, dijo Navarro.
Luego de quitarle la camisa que llevaba puesta, color crema, los reos le propinaron las puñaladas en el pecho y espalda. Más de 40 heridas producidas por arma blanca se contabilizaron en el cuerpo de Pocaterra.
“El cadáver de Pocaterra tenía múltiples heridas cortantes y punzopenetrantes en su espalda, pecho y brazos porque en las extremidades inferiores no conseguimos lesiones”, informó el jefe del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) en la región, comisario Carlos Luna.
El ataque no terminaba allí. Con un puñal y mientras los demás lo sostenían uno de los reclusos le sacó el ojo derecho.
Sin cabeza
Del mismo modo que le sacaron el ojo, los presos cortaron la cabeza de Ángel Pocaterra. “Según unos reclusos más pasivos, el hombre fue decapitado y posteriormente la cabeza fue utilizada por los mismos internos como balón de fútbol”, aseguró el secretario de Seguridad y Defensa Ciudadana, comisario José Sánchez.
Cuando a las 6:30 de la mañana, los fiscales de prevención ingresaron al pabellón, la cabeza del psicópata estaba por un lado y el cadáver repleto de sangre tirado de medio lado en la pequeña acera del patio central.
Mientras Pocaterra era decapitado, los demás reclusos del pabellón B tomaron a Freddy Rivero, alias “El Perito”, su cómplice, y lo golpearon hasta que entraron los custodios.
“El Perito” presenció todo lo que le hicieron a su amigo y compañero de andanzas, que había pasado una día completo dentro de El Marite.
“Al acompañante de Pocaterra, Freddy Rivero, le propinaron muchos golpes en todo su cuerpo y se presume que haya sido violado al igual que Pocaterra, a quien supuestamente le introdujeron un palo de escoba por su ano”, dijo el director de la Policía Municipal de Maracaibo (Polimaracaibo), Nelson Acurero.
Rivero, cuando entraron los custodios, se aferró al cuello de uno de ellos para que los presos no lo agredieran más.
Sin embargo, el jefe del Cicpc-Zulia precisó que se le mandaron a practicar los exámenes respectivos para determinar esa posibilidad.
Según fuentes judiciales, se tenía previsto que “El Perito” fuera trasladado ayer mismo a la Cárcel Nacional de Maracaibo, para resguardarle su integridad física.
Pocaterra antes de ir para los tribunales, el pasado jueves, comentó a los oficiales de Polimaracaibo que él prefería que lo llevaran a la cárcel de Sabaneta, pues allí purgó su condena y conocía a los reos.
Sin embargo, una vez dentro de El Marite solicitó que los trasladaran hacia el pabellón B, donde estaba recluido un compadre de él, quien le iba a dar la “prote”, es decir, lo cuidaría mientras él permanecería allí.
Código del silencio
Los presos apenas entraron los custodios se retiraron del cadáver y se metieron a sus celdas. Nadie dice quién o quiénes fueron los que le dieron muerte. El código del silencio prevalece entre los 360 reos que están recluidos en las paredes del pabellón B.
El comisario Sánchez precisó que se le suministró al Cicpc una lista de todos los presos que están en esa área del retén.
El Cicpc maneja como móvil del hecho el ajuste de cuentas.
“Los presos no han dicho quién fue el que decapitó a Pocaterra porque para ellos eso es un código interno; sin embargo ya la Brigada contra Homicidios de este despacho comenzó la investigación y los interrogatorios para saber lo sucedido”, explicó el jefe del Cicpc-Zulia.
Reconocimiento
Cinco de las víctimas que Pocaterra violó y robó durante la primera quincena de agosto en Maracaibo fueron trasladadas hasta la morgue forense de la facultad de Medicina de LUZ para que hicieran el reconocimiento postmórtem del cuerpo.
Según informó una fuente judicial, las mujeres aseguraron que se trataba de la misma persona que semanas atrás se había hecho pasar por un supuesto comprador de sus viviendas junto con “El Perito”.
Ayer, en las afueras de la morgue, se recordaban las palabras de Acurero cuando se produjo la captura de Pocaterra: “El hombre que atemorizaba a las mujeres de Maracaibo está tras las rejas. Ya pueden dormir tranquilas”
El cuerpo de Ángel Pocaterra ingresó aproximadamente a las 9:00 de la mañana a la morgue, en medio de un tumulto de periodistas que 36 horas antes habían reseñado su detención por oficiales de Polimaracaibo y la Guardia Nacional en el poblado de Caramacate, ubicado en el estado Apure.